domingo, 6 de marzo de 2016

Nico


NicO







Gracias Nico, por recordarme que a un libro se le puede dar varios usos, como tú haces... Tienes ese empeño en tumbarte sobre mí y todo lo que me rodea. Te crees dueño de todo.
Incluso cuando tengo el libro abierto, ronroneas alrededor de mi vientre y pones tu pezuña sobre la página que leo para que deje la lectura y te acaricie, y lo consigues. Cierro el libro para tocarte, hablarte y explicarte que no puedo estar todo el día tumbada, como bien vives: a pata suelta y buscándome para que viva como tú.


                                                 


Tener una conversación contigo a veces es tremendo. Empiezas a mirarme de reojo, sin girar tu cabeza. Desde luego que eres un monstruito. Para colmo, giras tus orejas escuchando lo que te digo. Porque enterar no sé si te enteras, pero tú bien que no pierdes palabra. 
Te muestras interesante. Hasta tus pupilas se forman extrañas, sabiendo que estoy ahí contigo. Tú callado; y yo, charla que te charla.




Me encantas Nico, cuando observas a los pajarillos desde la ventana. Otras, estás como perdido... Pero tu oreja sigue orientada a mi conversación, escuchándome. ¡No te pierdes ni una!.



No sé cómo consigues esa felicidad que me transmites. Tú, un gato que no dice ni pío, pero que me llama diciendo "miau", otras te sale un sonido tan extraño. Como aquella noche que te bajé a la calle, nos sentamos en un banco y se acercaron varios gatos a vernos. Te asustaste y en vez de decir "Fuff", te salió "Ggrrffrrf". Casi te atragantas tonto, por no saber que vivir con personas te trae malas pasadas.
Ahora Nico, tenemos que seguir juntos. Imaginando un mundo bonito...

¡Oh, Nico!, si supieras de qué va la vida, no sé si te irías lejos de mí. A vivir como un buen vagabundo. Pero claro, solo sabes lo que en ocho años hemos compartido y me parece que no tienes intención de tirarte a la calle.

¡Flojo! te quiero.

Con cariño, Lou.


5 comentarios:

Dyhego dijo...

Los gatos transmiten tranquilidad y enseñan respeto.

Anónimo dijo...

tierno él, tierna tú; cuidado! aquí hay mucho carácter, a veces delicioso, otras que apuñala a la vida. Me gusta.

Jesús Benítez dijo...

Todos somos animales de compañía, con mayor o menor grado de empatía. Darwin definió a las especies y su origen, pero no estableció las normas de convivencia entre seres racionales e irracionales. Son factores emocionales, instintivos o paranormales los que determinan alianzas variopintas: hombre con tigre apeliidado "Curripipi"; mujer con boa que cumple funciones de collar; niño que promete fidelidad eterna a un pajarito de nombre Inseparable... El cariño no pone fronteras en el reino animal.

Somos tan complejos y extraños, como una jungla inexplorada, en la que impera la ley de la selva, con privilegios para el más fuerte, bello o poderoso, sin diferenciación de sexos. Los avatares diarios nos marcan, generan recelos hacia el zoológico urbano, fomentan mecanismos de supervivencia y autodefensa; levantamos muros o barreras, limitamos el acceso a nuestro entorno... Tal vez en esas circunstancias surgió la frase lapidaria de "cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro". Ya sabemos que las uniones convencionales suelen tener fecha de caducidad. Por el contrario, es difícil que un animal nos abandone. El vínculo que se genera entre ambos es muy poderoso, prueba de un instinto natural inquebrantable.. Y Nico, tu precioso gato ilustrado, jamás se irá de tu lado. Como mucho, oteará ratas en el horizonte desde la ventana, poco más...

En Japón pagan por pasar unos minutos en compañía felina. A ti Nico sólo te cuesta leerle poemas que, con un simple "miau", ya sabes que son de su agrado... Qué suerte la tuya y de Nico...

J. R. Infante dijo...

Hola Lou
Me alegra saber de ti. Conversar con un gato tiene la ventaja de que te escuchará y seguro que te premiará con un mimo al terminar tu plática. Ternura en ambos sentidos.- Fuerte abrazo.

L. N.J. dijo...

Hola Diego. Sí, enseñan un poco de todo; incluso a enfadarse de vez en cuando y después venir en busca de cariñitos como si no pasara nada.

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Anónimo, ¡cuidado!.

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Jesús, tan delicado como siempre. Dudé en poner esta entrada por el simple hecho de ver que Nico es más afortunado que muchas criaturas que mueren de hambre. No sufro por ello, pero lo pienso...

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Encantada José, a veces no le hablo. Intento expresarme imitando los mismos ruidos que hace él, acercándome a su mundo como él lo hace conmigo. Me pongo mimosa y tierna (y le encanta) ; otras sin embargo, arisca como es él. Deduzco que tenemos mucho en común.

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Lo mismo algún día Nico tiene aventuras como Zorbas, el gato de Luis Sepúlveda... ¡quién sabe!.


Muchísimas gracias a todos.