martes, 15 de marzo de 2016

Humor paradójico_ ¡Ay!



                                                 



Estaba buscando una cita célebre para comentar sobre las matemáticas, pero he visto el elevado número de matemáticos y científicos que la adoran, atribuyendo una belleza incalculable a los números y me he frenado un poco,no he sabido cuál elegir. Sí, las matemáticas son muy bellas. Personalmente me gustan bastante. Claro, hasta donde sé, que es básico. Los problemas son un caos, la mayoría de ellos no consigo resolverlos ni aplicándole lo más práctico, lo más elemental.
Lo elemental dicen los filósofos que es la forma más sencilla de ver la vida, sin complicaciones ni alteraciones de ningún tipo. Sabernos controlar sin llegar a un estado elevado de nuestra crisis existencial. Pero me viene la duda de un número elevado a su mayor exponente mezclado con raíces cuadradas y el quid de una solución que si no se llega a ella, no se puede resolver nada.
Me hace gracia cuando en un insulto o en una palabrota, en los medios de comunicación lo sustituyen por el sonido "pi", inmediatamente se me viene 3,14. Los restantes números no me los sé. Me gustaría que este sonido fuera sustituido por ejemplo por el silencio, pero claro, estamos acostumbrados a los ruidos y "pi" pasa casi inadvertido, quizás en el silencio nos pondríamos a buscar qué palabra tan insultante  viene en el diccionario y está prohibida decir.
¿Hay matemáticas prohibidas?.
Ahí queda eso y yo en mi mar de dudas, como siempre...

                                                                                                             ¡Ay!.





Con cariño, Lou.

14 comentarios:

Dyhego dijo...

Dicen que todo se puede convertir en números, pero a veces los números son fríos. Necesarios, pero fríos.
Salu2, Lourdes.

L. N.J. dijo...

Hola diego, esto que me dices ¿cómo es?.

Dyhego dijo...

Que, según los matemáticos, todo en la naturaleza se puede "matematizar":desde la cantidad de lluvia caída, hasta la formación de las pipas en la corona de un girasol (el número áureo). Lo que pasa que hablar de números resulta demasiado "realista".
Horas de trabajo, cantidad de dinero ganado, cantidad de amigos, coger el autobús 45...

Salu2 matemáticos, Lourdes.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

bonito baile , mis saludos jr.

Jesús Benítez dijo...

Querida Lou:
Me has hecho un lío. No sé por dónde empezar, ni cómo ayudarte con estos logaritmos neperianos que te planteas. Las matemáticas no son un problema, sino la solución a muchas de las incógnitas.

Recientemente, el británico Andrew J. Wiles, ha sido distinguido con el Nobel de Matemáticas, por resolver un problema formulado ¡hace tres siglos!, demostrando el Último Teorema de Fermat, con el que ha estado «obsesionado» desde que era un niño de 10 años. Pero al final, ha gritado “eureka, lo resolví”. Qué suerte la suya. ¡Hip, hip, hurra!.. Ves, yo también uso onomatopeyas como el dichoso “pi” y no pasa nada…

Si te soy sincero, no creo que tus dudas se generen en las ciencias exactas. Tú eres de letras, ¿verdad? Pues sácale la punta a todo lo que te parezca oportuno y no te plantees incógnitas irresolubles. Usa la calculadora de la vieja para lo básico, contando con los dedos de la mano, incluso a la hora de insultar, que es muy sano. Aquí te adjunto un teorema que resolví insultando mediante un poema. Me quedé muy a gusto:

INSULTOS

Insultar no es cometer homicidio,
ni es clavar un dardo en el corazón,
ni semejante al daño físico,

ni similar a una persecución.


El insulto nace en el cerebro,
crece en el estómago,

se reproduce en el alma

y muere en la garganta: puro, hiriente, sin filtros.

Insulto es un reproche enajenado,

un veneno servido caliente,

en forma de palabras histéricas, sin medida,
liberando el drama que se vive en directo.



Se insulta sin pedir permiso,

a pecho descubierto, calumniando,

vejando a diestro y siniestro, sin pudor,
palpitando, arrítmico, brutal y cínico. 



Los insultos son lluvias de estrellas

a las que no se les piden deseos.

Son el lado más neutral y sincero que exhibimos,
por los traumas que no merecemos.

© Jesús Benítez

J. R. Infante dijo...

Ya ves, Lou, lo que pueden dar de si las matemáticas. Yo, que si soy de ciencias, te contaré una anécdota que me ocurrió en una clase de adultos: tratando de explicar la unión de conjuntos, una alumna me dijo ¿y esto para qué sirve?, le respondí que si ella lo aprendía,le serviría al menos para ayudar con los deberes a sus hijos. Se quedó la mar de satisfecha.- Un abrazo

L. N.J. dijo...

Gracias Diego, menos mal estás ahí, aquí... gracias.

*

J.Ramón, gracias.

*

Hola Jesús, me gusta que te líes; como yo. Al fin y al cabo ¡quién no lo hace!.
En tu poema no has utilizado ni un insulto...

*

José, pues me parece genial.
Hace muchos años, uno de mis hermanos se desesperó conmigo explicándome un ejercicio de física. Me dio por reírme por lo absurda que parecía mi testarudez. Pero él, se enfadó aún más y me puse a llorar. Lloraba tanto que me dijo: ¡Cállate ya!, prefiero que te rías a que llores.

*

Muchas gracias a todos.

PASSOFINNO dijo...

Como una asíntota ante las matemáticas es el comportamiento de los seres humanos en esa búsqueda continúa de lo uno o de lo otro, que como Sísifo, suben y bajan para tratar de descubrir que el universo y ellos, son cada uno, un número.
Todo es cuestión de matemáticas, hasta la muerte; incluso me atrevo a vaticinar que en un futuro próximo -a través de una aplicación- algún físico matemático podrá con nuestra fórmula atómica personal, el poder resucitarnos.

Yo también no entiendo ni pizca de matemáticas pero siento hasta en lo que escribo que me domina como a un esclavo, su armonía pitagórica junto a la Akashá y la cimática hacen bailar constante a mi ignorancia y para colmo de bienes o males, lo disfruto.
¡Saludos Lou!

tecla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Socorro Melgarejo Lozano dijo...


Soy una entusiasta de las matemáticas, Lu, y por consiguiente me han gustado tanto la música que me has ofrecido, como la letra de tu entrada. Quiero agregarte a mi blog.

Un abrazo.

L. N.J. dijo...

Passofinno, según las religiones ya resucitamos de alguna u otra manera. Como yo no creo en ninguna, la tentación de resucitar es tan seductora: ¿volver a ser nosotros? ¿mejores personas?... Buena idea que las matemáticas puedan resucitarnos. Por lo pronto ya lo hacen con estadísticas. Pero ¿quién quiere resucitar?.
Personalmente también disfruto del potencial que han tenido otras personas y tienen..., me gusta más que me enseñen. Soy feliz aprendiendo.

Muchas gracias.

*

Tecla, he leído tu comentario pero no me ha dado tiempo a responder. No te preocupes, tenemos en común a nuestro compañero bloguero Diego, tan querido por tantas personas. Se lo merece.
Gracias por tu intención.

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Gracias Socorro, por tu generosidad.

* * *



Hace un año aproximadamente que conocí "El dilema del tranvía" de Philippa Ruth Foot y la ética de la virtud. Lo primero que me planteé fue que el tranvía se quedaría averiado antes de matar a nadie ni que nadie tuviera que sopesar nada.

Vamos allá con la razón, la aleatoriedad, la impredecibilidad, la filosofía, las matemáticas... ¡ni que fuéramos personas!:)

Mil pasos y mil gracias.

RECOMENZAR dijo...

Gracias por compartir

RECOMENZAR dijo...

me ha encantado leerte

L. N.J. dijo...

Recomenzar, gracias.
Me comentaba ayer un amigo que con qué propósito escribía esta entrada y qué decía con exactitud en ella.
Quizás una simple reflexión de cómo interactuar con problemas y ejercicios sencillos que son tan evidentes y los transformo en tremendas batallas de números y soluciones que una vez llego a entenderlos, veo de qué manera me complico la vida.

Un placer sentirte.