domingo, 17 de enero de 2016

La plenitud de los días


                 
                                                           TRANCE



Desde que no leo absolutamente nada, la vida se me hace insoportable. Voy a las librerías con entusiasmo y devoción. Sí, esta es la palabra adecuada: devoción. Pero una vez dentro de las librerías, sufro una crisis personal entre los libros y yo. Por no decir  cuando leo a quienes los escriben, sin poner ni quitar mérito, que me viene dando igual.
Los nombres, las novelas, los poemas, los relatos...¡qué hastío!. Pasa un poco como el amor, como en la guerra, con el sexo, la muerte, el hambre, el cielo, la felicidad... en definitiva es lo que hay dentro de esos libros y fuera de ellos.
He caído en las redes de lo inverosímil. Me vuelvo a casa y lo dejo todo para el resto del mundo; sí, disfruten de tanta belleza en este mundo de invasores. A ver si soy capaz de empezar a leer y a no confundir los días con todo lo que se escribe, no vaya a ser que al final por no leer, no sea capaz ni de vivir.



                                                   


Con cariño, Lou.

9 comentarios:

Chitón dijo...

Trance pasajero, seguro. Hay cura. Justo allí donde te pareció percibir hastío volverás a sentir hambre. Y tomarás el alimento. Grata la sinceridad de tu confesión textual.

L. N.J. dijo...

Gracias Chitón por tus ánimos. Ya lo comentaba en un relato que escribí, titulado "el comensal", no se puede escribir sin leer, y esa es otra: "Escribir". ¿Qué hago?, además ahora me ha dado por dibujar y escuchar más música de lo habitual.
Sinceridad la tuya, muchísimas gracias.

¡Qué lío!.

Dyhego dijo...

No te preocupes, a veces pasa, no tener ganas ni de leer, ni de nada de nada.
Tampoco hay que preocuparse demasiado. Los parones vienen bien a veces. La primavera ya está pidiendo paso de aquí a nada.
Salu2, Lourdes.

L. N.J. dijo...

Hola Diego, será cuestión de invernar y después, estar preparada para la lectura.

Gracias

J. R. Infante dijo...

Sin duda hay que tener predisposición para que cunda la actividad, para centrarse en lo que se lee, de lo contrario es complicado. De todas formas los parones sirven para darse cuenta de la importancia de aquello que no hacemos o dejamos de hacer. Es pasajero, Lou, ya verás. Ánimo. Un abrazo

Jorge Ordaz dijo...

No te preocupes. Volverás a leer. Volverás a escribir. Volveras a disfrutar con ello.

L. N.J. dijo...

Hola José, sinceramente me gusta más que me enseñen las personas que leen y de lo que yo leo, casi siempre pregunto. Pero esta situación, me inquieta un poco. Pasará, claro que sí.

Muchas gracias.

*

Jorge, me encanta tu futuro:) Volver a lo que somos, lo que nos gusta... Me encanta.

Sabes que te debo Diabolicón, y volverá por supuesto.

Un beso

Jesús Benítez dijo...

Espontánea reflexión, muy directa y clara, como las gotas de lluvia que suenan de fondo en la canción que has escogido para acompañarlas ("i miss you" de "The Daydream"). El título de tu entrada es 'Trance', que sugiere tanto o más que el texto. Puede que, metafóricamente, estés en un momento crítico y decisivo, pero no creo que sea cercano al adiós definitivo, ni a evaporarte (Dios nos libre de ello)...

En cualquier caso, 'la plenitud de los días' que describes es muy sincera y trascendental. Al leer ese razonamiento, muy bien aderezado, sincero y rítmico, he recordado el tema de REM 'Losing my religion'. Si dejas de leer, de forma ocasional o temporal, no puede considerarse como 'pérdida de la fe'. Pero se trata de un asunto relevante, porque los hábitos no son fáciles de abandonar. Eso si, tu estado es muy respetable, incluso bastante común.

Lo maravilloso de tu caso es la sinceridad con la que has descrito la situación de desapego con la lectura. Me agrada la prosa que has usado para transmitirlo. No sé quién lo dijo últimamente, pero coincido con su afirmación: "Prefiero escribir a leer"...

Si el dejar de leer, o perder tu 'devoción' por la lectura de libros, nos ha permitido leer este maravilloso 'TRANCE' tuyo, bendito momento el tuyo, porque nos deleitas con tus palabras negras sobre blanco. Ojalá se repitan...

Por descontado, no voy a recomendarte ningún libro, sino que no dejes de escribir de vez en cuando, me encanta leerte...

Pronto dejará de llover ¿no?...

L. N.J. dijo...

Hola Jesús, sinceramente me gusta más leer que escribir. Para mí escribir es tener un pulso conmigo misma.
Los hábitos se hechan de menos cuando gustan, de lo contrario uno no se acuerda ni de ellos. "De ná".



https://youtu.be/Cject6H7K0Q


Gracias por tus emotivas palabras.