miércoles, 27 de mayo de 2015

Aventurero Literato

                            





Las propiedades del aire, es el bonito título del libro del poeta Enrique Baltanás, Premio Unicaja de Poesía 2014.

Dice una canción de Mecano: "Soñé por un momento que era aire, oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definida..."
Estas propiedades que necesitamos para respirar son, en el poemario del escritor, un suave suspiro. Tan delicado como sereno y exacto en sus versos, nos escribe sobre el intenso y leve duelo de la vida.

El amor, siempre protagonista de la Historia, aparece en su poema "Hora Feliz" y en la "Disección del amor" cuyo primer verso comienza: La raíz de la vida es el amor, donde sólo un Dios podría sostenerlo.
Me recuerda esta frase de Octavio Paz que dice que "La raíz es el sexo, el tallo el erotismo y el amor la flor. El fruto, es el misterio".

En definitiva, vivimos felices sobre la duda, la desdicha y por supuesto la fe de un amor o su doble como en el poema "Historia Ambigua", pues llega el amor a nublar como niebla y a doler por rendido, como se rinde "Un suicida", que sólo se entrega al descanso.

Marca el poeta con ímpetu la acción de la palabra, la cifra genética en "Cifras y Códigos" donde está en nuestros genes el destino de cada uno, pero que todos alguna vez hemos vivido en común:


Busco mi signo
en el código oculto de la vida.
Aún mi vida es una lengua extraña,
para mí mismo hermética y oscura. 


Aún mi vida es una lengua extraña, somos prisioneros de esta vida, haber nacido es una aventura con una condena, la una lleva a la otra: "Privilegio y Condena".
Nadie puede huir de ella. Es nuestra sentencia: nacer para morir y rendir honor a tan semejante viaje dentro y fuera de nosotros. Todo tiene su belleza, desde que nacemos hasta que morimos. Desde el alba hasta el anochecer, incluso en la "Tristeza de Nunca" con ese bello verso:

"Y tal vez, sí, sea eso, que me falta saber cuál es la ausencia que muerde mi vacio".

Buscando el sentido de la vida, como el filósofo Victor Frankl en su cita: "La imposición sentida de que algo nos falta".

Enrique Baltanás no agota ningún recurso sobre la esperanza de vivir; es delicado, perfecto, detallista, entregado a su ser más íntimo y se delata como un niño cuando reza por algo que desea y le es desconocido. 
Siente curiosidad y cuando la experimenta, se pierde en un mundo "De batallas perdidas".  

Nace el todo, de su poema "Nada"

La sensación de aún seguir buscando
-sin encontrarlo nunca- 
lo que más me importaba.


Qué belleza de poema "En El Río De Todos Los Veranos", qué bonitos recuerdos me trae este poema que empieza así:

No basta con decirlo, hay que decirlo...

... y como no vivirlo. 



Enrique, mi querido amigo, muchas felicidades.


                          Cuarteto de T.S Eliot:

                          No dejaremos de explorar
                          y al final de nuestra búsqueda
                          llegaremos a donde empezamos
                          y conoceremos por primera vez
                          el lugar.



                       

Con cariño, Lou.


3 comentarios:

J. R. Infante dijo...

Una gran entrada, Lou, y una excelente reseña del libro. Dan ganas de leerlo, sin duda. Me alegra saber de ti y que te encuentras con ganas de valorar este premio de poesía.- Un abrazo

L. N.J. dijo...

Gracias José, a ver si leo un libro tuyo y lo comentamos si te parece bien.

Saludos

Dyhego dijo...

Tiene buena pinta, Lourdes.
Gracias por la reseña.
Salu2 reseña2.