martes, 17 de marzo de 2015

El arte de la seducción


                                                        



                       
Uno de los primeros autores, y estudiosos, del tema de la seducción fue Ovidio, quien publicó su "Ars Amandi" en el año 8 d. C., donde ofrecía consejos sobre cómo realizar conquistas amorosas.


La seducción es el acto de seducir, de inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento según la voluntad del que seduce. Aunque suele emplearse para referirse a intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, se emplea también en español para referirse a intentos de atraer, físicamente o a una opinión. El término puede tener una connotación positiva o negativa, según se considere mayor o menor cantidad de engaño incluido en la acción. Etimológicamente, "seducir" proviene del latín seductio, (acción de apartar). Y según el DRAE, en su primer acepción, seducir es "engañar con arte y maña", aunque al tratarse de un término tan emocional cada autor ha acuñado su propio término.


Las pautas de seducción que conducen al enamoramiento (Yela Garcia, Carlos 2000) buscan en general: aumentar en la frecuencia de encuentros con esa persona, compartir situaciones de alta actividad fisiológica y potenciar el atractivo físico propio teniendo en cuenta los gustos del otro sexo. Para ello, los esfuerzos se centran en mostrar una adecuada comunicación no verbal, un lenguaje un tanto ambiguo y lúdico, características sociales deseables (simpatía, prestigio, relevancia social), características personales deseables por el otro, similitudes de actitudes, gustos, opiniones y que los deseos y necesidades de uno y otro son complementarios, y se llevan a cabo progresivas autorrevelaciones personales de forma paulatinamente creciente tanto en frecuencia como en profundidad.(Yela Garcia, Carlos, 2000)
La seducción puede considerarse el  arte de enloquecer a una persona, siendo que el amor romántico se considera una suave locura ((Ross, Martín, 2013). En este sentido, se propone estudiar las diferencias entre la envidia y la admiración, pues ambos sentimientos conllevan a una pasajera alteración en la forma de percibir al otro. El Amor Romántico vendría a ser una de las formas de la admiración, y la seducción la manera de desencadenarlo. (Ross, Martín, 2013). 
Uno de los mecanismos más conocidos es el llamado "Juego indirecto", (Mystery, 2007), donde el hombre no muestra su interés de forma evidente, esperando a que ellas den el primer paso, una vez que el hombre haya generado atracción y valor. 

Diversos aspectos parecen influir en la disposición a iniciar o no las pautas de seducción hacia alguien que nos atrae físicamente. Estos elementos son la existencia de
  • 1) incertidumbre sobre la reciprocidad de la atracción (ya que en caso de que sea obvia no habrá seducción, sino interacción íntima directa; en caso de que sea inexistente, se ahorrarán esfuerzos y decepciones)
  • 2) sospechas positivas sobre dicha reciprocidad (ya sea por la percepción de determinados signos en dichas personas o por comentarios de otros)
  • 3) confianza en las propias habilidades de seducción.                                                                                                                                                                                                                                    Wikipedia                                                                                              

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Ovidio marca unas pautas para esto: Primero se a de abrigar con seguridad de que no hay mujer que no pueda ser conquistada y se consiguen alistando de manera astuta las redes, se es artista en la acción y científico en la revisión. “Quienesquiera que seáis, de esta o de la otra tierra, prestadme todos dócil atención, y tú, pueblo, oye mi palabra, pues me dispongo a cumplir lo prometido. Primeramente has de abrigar la certeza de que todas pueden ser conquistadas, y las conquistarás preparando astuto las redes. Antes cesarán de cantar los pájaros en primavera, en estío las cigarras y el perro del Ménalo huirá asustado de la liebre, antes que una joven rechace las solícitas pretensiones de su amador: hasta aquella que juzgues más difícil se rendirá a la postre.

                                                                                                                                        


                                                                    


 Con cariño, Lou.

6 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Ovidio supo exponerlo...

Saludos

J. R. Infante dijo...

La teoría está muy bien, pero luego viene la práctica y ahí te quiero ver. Somos tan complicados que habría que estar modificando el Arte de Amar cada día.
Un abrazo, Lou.

Jorge Ordaz dijo...

La naturaleza humana no cambia con el tiempo, y los clásicos continúan enseñándonos.
Saludos.

L. N.J. dijo...

Hola Mark, menudo conquistador sería Ovidio:).

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José, pues sí que somos complicados. Pero creo que aun siendo sencillos, de forma insconsciente se seduce de alguna manera.

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Jorge, quizás en los clásicos esté de alguna manera la verdad y por ello perduran en sus enseñanzas. Muchas gracias por tu visita, siempre bienvenido.

Saludos





Dyhego dijo...

Lecturas recomendables y sabias, Lourdes.
Salu2.

L. N.J. dijo...

Merci beaucoup Diego , je suis content que vous l'aimez :)