lunes, 1 de septiembre de 2014

Relato



                             La Celda Del Ángel



Mi comandante,  necesito pedirle un deseo.

-  Soldado ¿un deseo?. Los soldados no piden deseos.

Sí señor, deseo que no empiece esta guerra.
Usted puede impedirla.

- Soldado, está usted asignado para ella.
  Hemos gastado millones de euros para preparar
  a todos los soldados que irán a la próxima guerra.

Me rindo mi comandante, no voy a matar a nadie.

-Soldado,  adelante dos pasos y póngase frente a mi.

¡Sí, señor!

-Yo soy el que da órdenes ¿entendido?. 
 Debe estar preparado para volver
a su patria o morir luchando. 

¡No, señor!, renuncio a ella.

_ Soldado, levante su arma y jure por su patria
   que luchará como un valiente y que asesinará
   a sus principales enemigos.
   ¿Lo promete soldado?.

¡Sí, señor! mataré a mi principales enemigos.

_ Ahora deme su arma y vuelva a su sitio,
   no vuelva a desobedecer ninguna orden

El soldado apuntó con su arma al comandante, disparó contra él y éste cayó muerto a los pies del soldado. Dejó el arma en el suelo, alzó los brazos para ser detenido y posteriormente encarcelado.

La guerra nunca empezó.



 

Con cariño, Lou.

5 comentarios:

Dyhego dijo...

Si fue encarcelado, el precio es algo, aunque hubiese sido peor que lo asesinaran.
¡Bendita paz!
Salu2 pacíficos, Lourdes.

L. N.J. dijo...

Gracias Diego, pues sí, bendida paz.

El hombre es el único animal que es dueño de la palabra, y ésta tiene mucho poder.

Saludos

J. R. Infante dijo...

Un relato muy didáctico, Lou. Aunque el fondo es tan actual que pone las carnes de gallina.
Besos

L. N.J. dijo...

Hola José, creo que siempre es un tema actual, sea la época que sea. No hay un mundo sin guerras, es una utopía.

Gracias

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

propio de un valiente. saludos Lou.