sábado, 13 de septiembre de 2014

Días de juegos y gloria


                                                                              
                                                                 
                                                                     Él y Ella


Es hora de irse, dice la madre a Elena, de tres años. La niña sigue jugando en un banco del parque con el coche que le han regalado. Abre sus pequeñas puertas donde introduce diminutas piedras, levanta el coche como si fuera un avión y caen todas las piedras desde su mínima estatura hasta el suelo. Ahora empieza a coger flores y las deja en los asientos del coche. No quiero irme dice ella con ínfima voz.
Héctor, de cuatro años; se lavanta rápido a la llamada de su madre. Nos vamos cielo, despídete de tu amiga.
Ella sumergida en su juego hace caso omiso a su alrededor. Héctor se acerca a la niña por detrás y sin dirigir palabra cierra los ojos, inclina la cabeza  ensimismado y aparta el pelo de color castaño sobre su espalda y con un gesto suave le da un beso a Elena, en su cuello. Lleva sus manos a los bolsillos de su pantalón y se va, caminando sobre el albero, dejando rastro de tan valioso detalle.


Con cariño, Lou.

4 comentarios:

Dyhego dijo...

Bonito gesto de amistad. Quizás con el tiempo, se vuelvan a encontrar.
Salu2, Lourdes.

Carmen Carrero dijo...

Encantador...cándido....
Precioso...

J. R. Infante dijo...

Detalles que hacen sentir la vida pasar a nuestro lado.
Qué bien lo cuentas.
Un abrazo

L. N.J. dijo...

No sé si eso importa Diego, quizás sólo el momento fue precioso.

* * *

Carmen, como tú. Ya sabes lo que pienso de ti.

* * *

José, es un esfuerzo que hago para escribir mejor. Leer y aprender a utilizar palabras nuevas.
Muchas gracias.

* * *

Muchas gracias compañeros:


http://youtu.be/lnYan4E3FTM