domingo, 15 de junio de 2014

El piropo.



Caminaba por la acera distraida como de costumbre y oigo un leve suspiro que dice ¡ay! varias veces, miro hacia mi derecha y hay un señor apoyado en su pala al lado de una pequeña obra. Observo a mi alrededor, no veo a nadie más, excepto las personas que están más lejos de nosotros.
De vuelta decido ir por la otra acera "por si acaso el piropo era para mí", mi timidez no me permite ciertas cosas a las que otras personas puedan estar acostumbradas. Pero el hombre al tanto de todo peatón que va por esa calle, vuelve a mirarme y suspira ¡ay!. Sí, efectivamente me lo dice a mi. Yo, que lo miro de reojo y con cierto nerviosismo que me impulsa ir a paso ligero y escapar de esa situación, me da por reirme. No soy una mujer acostumbrada a los piropos, puede que con este ¡ay!, dos en mi vida y les aseguro que del primero no me acuerdo. 
Entonces pienso en ello y me digo que a mis 45 años me he fijado que los hombres miran a las mujeres pero no tuve en cuenta nunca, que jamás me habían piropeado.

Nada de anuncios de cocacola, yo tan informal como siempre y este señor bajito y con barriga cervecera, trabajando tan contento.

                                                                        Muchas gracias.



Origen de la palabra piropo

Hoy la palabra piropo sólo se usa en el sentido de cumplido o de frase halagadora que dirige, normalmente, un hombre a una mujer. Sin embargo, antiguamente el piropo era una variedad de granate de color rojo fuego, muy apreciada como piedra fina. O sea, una joya. Tanto Calderón como Quevedo la usaron figuradamente como metáfora de decir palabras bonitas y con este significado pasó al diccionario en 1843. Después, el verbo piropear fue admitido en 1925.



Con cariño, Lou.

18 comentarios:

L. N.J. dijo...

Lo siento, no sé a qué le he dado que he eliminado todos los comentarios del blog.

"A ver como puedo solucionarlo".

* * *

Xarnego, me decía un amigo cuando le conté lo del piropo que a diferencia de otras mujeres que suelen ir muy provocativas por la calle; yo, no voy así. Eso es lo que hace al hombre piropear a una mujer cuando en ella está la intención de atraer la atención de ellos.
Siempre creo que un cuerpo forma parte de todo nuestro ser si queremos ser íntegros en nuestras vidas. Mi intención de mostrarme aquí como lo hago, me ayuda a conocerme mejor y a perder miedos que tenía.

Gracias

PASSOFINNO dijo...

Yo no sabía que los ángeles también escribian en un blog.

L. N.J. dijo...

Como dije a mi compañero Diego, no es mi intención escribir esta entrada con idea de que me echen piropos.
Passofinno, gracias por pasar por "Pálida Sonrisa".

Dyhego dijo...

Lourdes:
Iba a comentarte de nuevo y a decirte que gracias por publicarlo.

Yo nunca he piropeado a una mujer por la calle. A las compañeras de trabajo sí les digo que van elegantes. Si hay buen rollo les gasto alguna broma del tipo: Chica, si vas así de elegante para venir a trabajar, cuando vas de fiesta ¿qué te pones?.

En fin, a nadie le amarga un dulce ¿no?

Salu2 y gracias, siempre.

Xarnego dijo...

Me cuesta creer que ser como eres y de donde,
nunca te hayan piropeado.
Pero te diré que yo jamas he piropeado
a pesar de ser costumbre en los hombres.

La mujer 10, esta en como es,
no en el que aparenta ser.

Gracias por tu momento tan acertado.

(Comentario recuperado)

L. N.J. dijo...

Diego, es que soy muy timída y a la vez no soy amiga de los halagos. Es verdad que los piropos agradan, pero personalmente me gustan más otros detalles con los que me siento mucho mejor.
De nuevo gracias, como siempre buen amigo.

* * *

Xarnego,dice un amigo mio que los hombres dicen piropos a las mujeres que son muy provocativas. Soy una mujer sencilla y natural.

He eliminado todos los comentarios de las entradas. Además, soy patosa, muy despistada...lo que me trae algunas veces risas entre mis amigas; pero otras, problemas más serios.


Gracias por tu generosidad.

ROBERTO ANGEL Merlo dijo...

Es una sorpresa agradable verte entre las últimas personas que se adhieron a mi blog. Hacía mucho que no teníamos contacto blog de por medio. El piropo Lou, creo que pasó a la historia, al menos en el sentido clásico. No he tengo la costumbre de hacerlo, pero si la mujer que veo me deslumbra, mi mirada basta para piropearla.
Y claro, la belleza física no es suficiente, hay algo más que se ve en los gestos, forma de hablar, y contenido de sus palabras,
Buen tema Lou, te piropearía por lo que escribes.
Un abrazo

ROBERTO ANGEL Merlo dijo...

Un placer verte entre mis seguidores, extraño tus comentarios.
Te piropearía por lo que escribes, y también por tu imagen.
Un abrazo

L. N.J. dijo...

Hola Roberto, es verdad que hace mucho tiempo que no nos decimos nada. Dudé si era tu blog, pero me alegro de leerte de nuevo.
Como bien dices, esos detalles que caracterizan a una persona cuando habla, se mueve, se relaciona... son muy importantes.
Después de todo es el corazón el que manda, lo demás es todo pasajero.

Roberto, me gusta leer más que escribir y sé que debo culvivar más mi lectura para enriquecer mi vocabulario. Cuando leo a los clásicos, a los grandes; me dio cuenta de "las parrafadas" que dejo algunas veces.

Un abrazo y gracias.

Andrei Rublev dijo...


Y, digo yo: ¿no será que el hombre manifestaba su natural queja después de un esfuerzo intenso y sostenido en un día de calor sofocante?

Por cierto, para piropo, el que se merece la canción enlazada. Excelente.

L. N.J. dijo...

¡Por Dios Andrei! no había pensado en eso. Pero ¿sabes qué?, era un día de tempestad :)
La música es preciosa, IC $ ML sensacionales.

Ahora ¿eres el hombre del tiempo?

Saludos

Andrei Rublev dijo...


La esencia del hombre es pertenecer al tiempo. Cómo no...

Yo lo decía por el ¡ay!, por esa queja, por la barriga cervecera, por el más que evidente esfuerzo... ¿Qué clase de piropo es ese? Salvo que el pobre hombre sea en esencia un poeta, y ante la belleza se sobrecoja de esa manera particular, como si iniciase una elegía... (Razón de más si hubo tempestad).

J. R. Infante dijo...

Qué cosas ocurren, Lou, un acto que en efecto ha caído en desuso y es curioso que se le aplica por regla general a los obreros. Hay gente muy lanzada, otras que lo piensan y no lo dicen, otras que miran e incluso se vuelven para seguir contemplando esa mujer que les ha llamado la atención. Es una reacción natural, de pura atracción, pero lo curioso es que la mujer no lo hace, no piropea públicamente. Da mucho juego tu entrada, amiga.- Un abrazo

L. N.J. dijo...

Anrei, pertenecemos a la vida con tantas cosas incluidas que resulta evidente que nada es nuestro. Lo mismo este señor no tenía ganas de trabajar y estaba al acecho de todo ¡quién sabe!.
Tempestad, huracanes... con nombre de personas. Ya ves.

*

Hola José, me contaba hace tiempo un amigo que trabajaba en el ayuntamiendo de Sevilla, que lo llamaron para acompañar a Joan Manuel Serrat desde el aeropuerto al centro de la capital. Cuando llegaron en coche al centro, pasaban mujeres ligeritas de ropa ya que era pleno verano. Entonces Serrat las miró y comentó a los que iban con él: "A esas primaveras que van caminando ¡ni mirarlas!", delito tiene ahora tener que volver la vista hacia otro lugar. Como bien dices, es una reacción natural. A ciertas personas, especialmente a mujeres, el piropo les resulta un acoso: http://tiempo.infonews.com/2014/04/14/sociedad-122506-campana-contra-el-acoso-callejero---cuando-el-piropo-incomoda-y-ofende.php

Discrepo un poco en tan exagerado artículo, pero no quisiera entrar en detalles.

Gracias

Mark de Zabaleta dijo...

Interesante reflexión sobre, la cada vez menos usual, utilización del piropo.

Un cordial saludo
Mark de Zabaleta

L. N.J. dijo...

Gracias Mark.

Saludos

mercArtonlineblog dijo...

La hermosa etimología de piropo ya lo dice todo: "piros", fuego, "yμάτια", ojos. Fuego en los ojos...

L. N.J. dijo...

Merc, encantada de que me lo diga. Es precioso: "Fuego en los ojos".

Muchas gracias