lunes, 20 de enero de 2014

Luis Rosales.




LA ÚLTIMA LUZ


 ERES DE CIELO DE LA TARDE, TIENES
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
                                    Y yo querría
cegar el corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
                                ¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
                                 y pienso 
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que áun tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.


Con cariño, Lou.

5 comentarios:

Dyhego dijo...

Una delicia para los sentidos.
Gracias, Lourdes.

L. N.J. dijo...

Si, Diego. Para todos los sentidos, es un poema precioso.

Gracias a ti, siempre.

Arruillo dijo...

Está claro que tienes buen gusto a la hora de elegir tus versos.
Un abrazo, Lou

Anónimo dijo...

incesa luciernaga llena de esperanza.Un abrazo Lou.

L. N.J. dijo...

Arruillo, me alegra que te guste este precioso poema. Un beso para tu corazón.

* * *

Anónimo, gracias.

* * *


Gracias a todos por compartir:


Nadie, nadie tenía derecho de llorar por ella. Y yo también me sentía pronto a revivir todo. Como si esta tremenda cólera me hubiese purgado de mal,vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de presagios y de estrellas, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraternal, en fin, comprendía que había sido feliz y que lo era todavía.


Albert Camus "El extranjero".