lunes, 13 de enero de 2014

A orillas de mi cintura.




 Ha navegado un barco pequeño
jugando entre tus dedos,
tú,  el capitán de mis deseos
decías que yo era tu vela
... a babor, a estribor...
mecías tu barco en la mar
de arrecifes de corales
y aguas templadas.

Yo, que era la mar,
te esperaba en el lago Louise
o en un río pequeño
donde tu barco pudiera
desembocar a la deriva
de tu juego.

Te has despertado del sueño
y tienes tus manos sudosas
sobre mi cintura.
He soñado, me dices,
he navegado a orillas de tu cintura:
yo era el capitán de un barco pequeño
y tu cintura la mar, un lago y un río.






Con cariño, Lou

8 comentarios:

Andrei Rublev dijo...


Sugerente y feliz periplo (supongo que los mareos son previsibles y, a la postre, gozosos...)

Dyhego dijo...

Una mujer es como un océano: inmensa, profunda, majestuosa, enigmática, secreta...
Salu2 marítimos.

Anónimo dijo...

fresca pasión viendo al rocio amanecer. Un abrazo.

John Charles Clochard. dijo...

Así da gusto.....

Besos, prosas y versos que amanecen.

Francesc Cornadó dijo...

Querida Lou, te felicito por el poema. Navegando entre Escila y Caribdis corremos el peligro de perder nuestros dos bienes: el arte y la razón.
A veces los escollos están en la mente y los remos pueden romperse con facilidad y otras veces las olas del mar embravecido o el cálido siroco pueden destrozar el velamen. Entre babor y estribor se atesoran los recuerdos y la emoción y con sumo cuidado debemos estibar muy bien el cargamento de los sentimientos, pues un suspiro, un aliento o una lágrima derramada podrían desestabilizar la nave.
Salud
Francesc Cornadó

L. N.J. dijo...

Muchas gracias por vuestra compañia. Os dejo esta bonita canción y coreografía.

De verdad, muchas gracias.


http://youtu.be/uOYiPoWtL6c

bicefalepena dijo...

¡Qué belleza!
Abrazos.

L. N.J. dijo...

Gracias bice,

saludos.