jueves, 5 de diciembre de 2013

Verde aceituna.





Mi madre me comentaba que mi piel era verde aceituna, siempre más claro, decía. Tomaba las aceitunas y las comparaba con mi piel como si del mismo tronco del olivo se tratara.

No  me decía morena o gitana, sino el color de aquellas ricas aceitunas que comía de pequeña. Muy ricas, pero ¿por qué ese color? si mi piel me parecía pálida y mis venas azules que nada tienen que ver con las ramas del olivo y sus hojas nada tienen que ver con mi pelo.
Será que la tierra y el aire nos da también colores y mi piel que yo la veo casi morena, no lo es. 
Es verde aceituna
          verde oliva,
                verde todo mi cuerpo.


Con cariño, Lou

7 comentarios:

Andrei Rublev dijo...



Me viene a la mente el mito de Apolo y Dafne...

Dyhego dijo...

Bonito color, sin duda.
Salu2 olivareros, Lourdes.

Arruillo dijo...

La tierra y el aire también forman parte de nuestro arcoiris particular. Y el verde oliva es de esos colores que entran por los ojos.
Un abrazo

Ariadna de Asterión dijo...

Pero la gama de verdes en las aceitunas es amplia, ¿verdad?

Hasta los que no somos andaluces estamos marcados desde nuestra infancia por tamaño fruto, al que no renuncio jamás.

Gracias.

L. N.J. dijo...

Gracias Andrei, Dyhego, Arruillo y Ariadna por vuestra complicidad.

Besos

Xarnego dijo...

Si en algo desearas parecerte,
te sugiero sea en olivo.
Es seguro que ese árbol centenario,
aunque retorcido por las rudas inclemencias,
siempre persevera.

L. N.J. dijo...

Campo de olivos, de girasoles, de amapolas, etc.
Persistir es una tarea que a veces no depende tanto de nosotros.

Gracias