lunes, 16 de diciembre de 2013

Dotes del artista.






El artista ha de ser fiel con su labor, callar y obedecer a su silencio interior. Este silencio debe ser captado por aquellos que les son fieles. La fidelidad es variopinta, pero el silencio del artista debe ser solitario, único.
El paradigma de su obra debe ser sus sensaciones más vírgenes e innatas, navegar por ellas en su vida es su sacrificio; elevando su obra a lo sobrenatural. Embelesarse con ella. Si un árbol crece desde sus semillas hasta dar fruto, el artista debe crecer desde sus raíces hasta el fruto de su obra. Este fruto debe ser como los latidos de su corazón, hacia su interior, de lo contrario no hay nada.
Todo ha de ser bello en su obra, la belleza debe deleitarnos también desde lo más bello a lo  más trágico.
Si bien ha de ser muy cauteloso, igualmente debe ser mendigo, debe sentir el instinto de nacer de su obra y dejarse morir en ella.
Cuando rompe su silencio, no tiene herramientas para trabajar en nada; pues de él emana la fuerza de la cual nace su arte: su esencia.




Con cariño, Lou.

5 comentarios:

Dyhego dijo...

Buenas reflexiones para explicar la obra del artista. Buscar la belleza en el interior y darle forma... ¡Dichosos los que lo consiguen!
Salu2.

Arruillo dijo...

Excelente reflexión, Lou. Yo añadiría la paciencia, que tampoco estaría de más para esos logros.
Un abrazo

L. N.J. dijo...

Sí Diego ¡Dichosos!. Creo que los hay y no lo saben.

* * *

Mi querido Arruillo, el sacrificio además de paciencia llega a ser en su medida, la esclavitud del artista; entre otras cosas.

Andrei Rublev dijo...


Todo arte, en definitiva, tiene vocación de eternidad; salvar el charco de la inmediatez es trabajo arduo, y solo el tiempo dictamina.

L. N.J. dijo...

Así es Andrei, ya sabemos de artistas que ni por asombro pensaban existir siglos en memoria de la humanidad.

Muchas gracias.